¡Muchas cosas para ver!

La isla de San Alonso representa un excelente ejemplo del paisaje de las lomadas arenosas propias del interior del Iberá.


En sus suelos arenosos y planos dominan los pastizales abiertos de paja colorada en las áreas más bajas y de espartillo en las zonas ligeramente elevadas. Entre estas zonas aparecen numerosas lagunitas más o menos circulares rodeadas de bañados, y en las áreas que bordean con el estero profundo aparecen pequeños manchones de selva de unas pocas hectáreas. Esto hace que en San Alonso sea fácil observar especies típicas de los pastizales como los zorros grises, yetapás de collar y venados de las pampas, junto a otras más propias de ambientes acuáticos como yacarés, ciervos de los pantanos y carpinchos, y otras de los bosques como los monos carayá. Al lado del casco de estancia se encuentra la laguna Paraná donde no es raro observar lobitos de río, jacanas, garzas y aningas.

Recientemente los biólogos de CLT pudieron comprobar la presencia del raro ocelote (un yaguareté en miniatura) en San Alonso.

Además de estas especies, en la isla se pueden llegar a ver especies reintroducidas como el pecarí de collar y el oso hormiguero. A éstas se suma el misterioso aguará-guzú, el mayor cánido de Sudamérica, cuyo grito se puede escuchar en las noches.

Aparte del paisaje y la fauna silvestre, uno de los principales atractivos de San Alonso es el CECY, el cual alberga 5 ejemplares de yaguareté que han sido traídos a esta isla para que sirvan como parentales de los ejemplares que puedan nacer en sus grandes cercos para luego ser liberados en el Iberá y que el ecosistema pueda contar con su predador tope; verdadero símbolo de Corrientes y el Iberá. El acceso al CECY dependerá de las labores de las personas a cargo y no se puede garantizar que se vean los ejemplares que viven en éste, ya que es normal que éstos se refugien en áreas de sombra en los días más calurosos.